Dormimos en Castellar de la Frontera, un romántico pueblo medieval, cerrado al tráfico y muy tranquilo.
Las casas en que nos alojamos son de piedra natural y tienen diseños individualizados, simples pero originales.
Están completamente equipadas (estufas, toallas, sábanas...) y cuentan con cocina, sala y baño a compartir.
La mayoría tiene camas de matrimonio, que puede ser reservada también como habitación individual.
Sus pequeños patios o terrazas nos ofrecen un espacio privado al aire libre donde disfrutar rodeado de flores de la calma del hogar.
El alojamiento incluye pensión completa con desayuno, comida tipo picnic y cena. La cena la tomamos en un sitio especial con vistas panorámicas.